Hablamos como la hostelería y por eso la entendemos
5 de marzo de 2026
En GM Cash hablamos el mismo idioma que la hostelería. Porque tenemos a la hostelería en casa o, mejor dicho, en la cocina. Son Julián, Nazaret y David, nuestros tres chefs. Con ellos, el surtido se trabaja de verdad: se toca, se huele, se prueba y se comprueba cómo responde en un plato.
Cada uno cubre un frente distinto, pero comparten el mismo objetivo: que los productos resuelvan necesidades reales en bares, restaurantes, cafeterías…
Julián mira hacia el futuro y trabaja con las escuelas de hostelería, impulsando el talento que viene y acercando a los futuros cocineros a las técnicas, surtidos y formatos que ya forman parte del mercado.
Mientras, Nazaret y David se focalizan en el ahora, dando formación sobre producto, explicando cómo se cocina, cómo combina y en qué tipo de negocio encaja mejor, para que cada referencia se use con criterio y dé resultados desde el primer día.
Hablan de cocina de verdad, y para ello, lo mejor es la práctica: por eso, a través de talleres, demostraciones y catas, nuestros chefs muestran cómo rinde cada artículo en condiciones reales, tal y como lo necesita cualquier negocio.
Aprovechamos para preguntarles por las tendencias del momento en la hostelería y la respuesta es clara: la carne de ternera madurada. “Los restaurantes quieren razas, quieren cortes, quieren matices; quieren diferenciarse a través de la calidad y del dominio del producto”, explica Nazaret. “Y ahí entramos nosotros, con propuestas como la riñonada de la que se obtiene un gran rendimiento, porque permite sacar numerosos cortes: solomillo, chuletón, lomo bajo y entrecot”.
En este punto entran en juego las referencias congeladas y propuestas como el “carpaccio de entrecot, con su veteado a la vista, o el tataki de chuleta, que funciona muy bien en carta”.
A nuestros chefs también les gusta mostrar hasta dónde puede llegar un mismo producto. Lo resume David: “Un producto, mil formas de sacarle partido. La crema de pistacho, por ejemplo, abre un abanico enorme: rellenos, toppings, espumas o bases para postres. Y funciona muy bien en carta porque es un sabor en plena tendencia”.
Julián pone el foco en la rentabilidad de los platos. “Enseñamos a los profesionales que los buenos ingredientes son clave, pero los números tienen que salir”, explica. Por eso, hablan de escandallo, de precio por ración y de consejos muy concretos. “Tratamos mucho las gamas de congelados y, si tengo que poner un caso práctico, pienso en el aguacate congelado: aporta un rendimiento excelente y permite usarlo en múltiples elaboraciones sin mermas ni sorpresas”.
Fondo de armario
Cuando les preguntamos por ese “fondo de armario” que sostiene la cocina del día a día, surge la marca Quality. “Es ese surtido que te ayuda en tus platos para que todo funcione, con artículos versátiles y muy prácticos”, nos cuenta Nazaret. “Y lo mejor —añade Julián— es que van siempre hacia delante: continuamente incorporan referencias nuevas para cubrir las tendencias gastronómicas que están entrando en las cartas”.
Como apunta David, la labor de nuestros chefs no se queda en la cocina de pruebas: muchas veces asesoran directamente a los negocios, que les piden ayuda para ajustar una carta, mejorar una receta o encontrar alternativas que funcionen mejor en su operativa diaria. “Ahí aportamos mucho valor: en escuchar lo que necesitan y darles una solución que puedan aplicar mañana mismo”.
Al final, conocer a Julián, Nazaret y David deja una idea clara: ya sea en una escuela, en una demostración o en una sesión de formación, hablamos como la hostelería y por eso la entendemos. Y cuando entiendes a quien cocina, las soluciones llegan rápido y funcionan de verdad.